La cuaresma

¿Cuál es el sentido de la cuaresma?

Jesucristo nos redimió principalmente por su Misterio pascual, ya que con su muerte destruyó nuestra muerte y con su resurrección restauró nuestra vida. La cuaresma nos prepara a la celebración de la Pascua, en que recordamos nuestro bautismo.

Ya en el primer domingo de cuaresma le pedimos a Dios Padre que en este mes y medio progresemos en el misterio de Cristo y vivamos en conformidad con él. En el fondo, podemos decir que el sentido de la cuaresma es ayudarnos a caer en la cuenta del sentido de nuestra vida, para vivir de verdad.

¿Cuál es el misterio de Cristo? Jesús, quién eres tú. ¡Dime quién eres y quién soy!, puede ser la pregunta que nos acompañe en este tiempo.

Descubrir que soy muy importante para Dios, que él me ha creado para ser su amigo, que tiene sed de mí, de que viva permaneciendo en su amor, es fundamental. Yo soy eso. Escuchémoslo del mismo Señor: “Ustedes son mis amigos”. Cada uno de nosotros somos precioso a sus ojos, estimados por él, que nos ama. No tengamos miedo. Y Dios desea tanto que nos dejemos amar por él como un niño que se duerme sin miedo en brazos de su madre, y también que lo amemos entrañablemente como amigo. Verdaderamente tiene sed de nosotros.

Cuando renovemos las promesas de nuestro bautismo en la vigilia pascual, en el fondo, proclamaremos: Soy de Dios. ¡Creo que Dios me ha creado para ser su amigo, creo que Dios tiene sed de mi amor! Él me ha llamado por mi nombre, me ha rescatado de la esclavitud del pecado y de la muerte, de una vida sin sentido. Soy de Dios y quiero vivir en él y para él.

¿Qué sentido tiene el ayuno y la penitencia?

El ayuno y la penitencia son ayudas en este camino de conversión. Conversión a vivir lo que soy. Recordemos: amigo del Señor y amigo de los hombres. Conversión a vivir en el verdadero amor. Y, por tanto, ayudas para luchar contra el espíritu del mal: el demonio, lo mundano, mi propio “hombre viejo”, que me llevan al egoísmo, a centrarme en mí mismo y a la desesperanza.

¿Cómo puede vivir un joven en concreto la cuaresma 2011?

Ante todo buscando a Jesucristo, hablando con él, creciendo en su amistad. Recuerdo cómo santa Teresa define la oración “tratar de amistad con quien sabemos nos ama”. Los momentos de oración son momentos de especial encuentro con el Amigo, que me conoce, que me comprende, que me anima, que me ayuda.

Descansar en Jesucristo. Solo él me puede ayudar a amar de verdad. “Sin mí no pueden hacer nada”, nos dice.

Lo fundamental de nuestra vida no es la lucha contra el pecado sino amar al Señor que me ama y a los hermanos y hermanas que él me regala. Por tanto, solo un consejo: buscar momentos para estarnos a solas con el Señor, hablarle con toda confianza de cómo estoy, dejarme amar por él y que él me lleve de la mano; dejarme que él me perdone y sane mis heridas con su Espíritu Santo y con su propia sangre. En definitiva, dejarme mirar por él para que, con su mirada, como dice san Juan de la Cruz, me vista de su hermosura y podamos llegar a decir con san Pablo: “ya no vivo yo, ¡es Cristo quien vive en mí!” Y quién es Cristo… “aquel que yo más quiero”.